06 marzo 2008

¿Sin tripas no hay paraíso?

Hablando de cementerios. Últimamente me entretengo bastante revisando clásicos de la Época Dorada de Hollywood, sobre todo las películas de terror. Me encanta el cine del género realizado en esos años, más que por el nivel terrorífico en sí (que es muy limitado, aunque entiendo que por aquel entonces esas películas podían resultar sobrecogeras), por el ingenio y la calidad que demostraban los directores para conseguir los efectos que ahora se realizan con un simple ordenador y un buen software.

Para mí, sobre todos los actores y directores de la época destaca Vincent Price. La cantidad de películas en las que participó (ya fuera como protagonista o como secundario) es ingente y no solo en el género de terror, aunque éste fue el que le encumbró. Precisamente el lunes, mientras Barbazul y Cejacas simulaban debatir el futuro de este país, yo me enfrascaba en el visionado de uno de sus grandes clásicos, Los crímenes del museo de cera (House of Wax). La idea es realmente original y macabra, y la realización es magnífica. Además, tiene la peculiaridad de haber sido filmada en 3D (no, no me puse las gafillas de colorines), algo que se puso de moda por entonces (1953), aunque no duró mucho. Price tiene también en su haber grandes clásicos como La Mosca o House on Haunted Hill (ambas han sufrido más o menos recientes refritos), así como las mejores películas adaptadas de relatos de Edgar Allan Poe. Su última participación en una película, unos años antes de morir, fue en Eduardo Manostijeras, de Tim Burton, en la que encarnaba al anciano creador de Eduardo. Todas muy recomendables.

Vincent Price es un magnífico actor, que tinta toda escena en la que aparece con un halo de misterio y de glamour (de ese glamour que sólo existió en el cine de los años 40 y 50), con ese toque de humor que solo los grandes pueden dar. Y lo que nos enseña Price (y en general todos los grandes de aquella época), es que no es necesario embadurnar un escenario de sangre y vísceras para crear un gran clásico del terror. Sí, sin tripas también hay paraíso.

3 comentarios:

goloviarte dijo...

el cine siempre sera grande
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Матрёшка dijo...

¿Pero dan miedo o no? es decir,¿las puedo ver yo, sin traumatizarme?

Berracus dijo...

goloviarte:

Un saludo y gracias por venir. Nos pasaremos por tu blog.

Матрёшка:

Miedo, ninguno. Risa, a veces, tensión en algunas ocasiones. Son muy entretenidas. Y ahora serían unas serie B geniales :-D