11 diciembre 2007

Cosas de trabajo

Trato personal

Todos hemos tenido que sufrir a alguien en el trabajo, que no sabemos por qué nos cae mal.

Es una sensación extraña, el individuo en cuestión te cae mal con su mera presencia, y qué decir si empezara a hablar.

Por qué nos "cae mal"?


Por lo que pensamos del susodicho, no por lo que haga o deje de hacer. Y qué es lo que hace que pensemos mal, tal vez sea su aspecto físico, sus modales, o sus formas.

Realmente son nuestras ideas preconcebidas por el entorno en el que nos movemos, las que condicionan nuestra forma de pensar. Por ejemplo, si vamos de guays, a la última moda, y nos presentan a alguien que va vestido de forma simple y no muy arreglado, no le prestaremos la más mínima atención, igualmente nos pasa en el caso contrario.

Pensamiento inconsciente

Por naturaleza, nuestro cerebro focaliza la atención sobre cosas que considera importantes. En los casos en que nuestros prejuicios son negativos, nuestra atención pasa a centrarse en algo que consideramos que tiene mayor interés, por lo tanto descartamos de forma inconsciente relacionarnos con unas personas u otras.

Nos relacionamos de esta forma generalmente, y la asumimos como algo normal. Pero, ¿tendríamos que perfeccionar nuestro inconsciente, para no descartar de un vistazo?.

Seguridad y empatía

Volviendo al tema original de las relaciones interlaborales, hemos reflejado anteriormente qué se cuenta con la gente o no en función de como la prejuzguemos.

Centro de influencia

Hay que tener en cuenta la seguridad con la que contemos, es decir, se puede pasar de la gente también por mero desinterés. Si pertenecemos a un grupo de personas con la que nos sentimos seguros, no tendremos el interés de conocer a esos nuevos individuos e incluirlos en nuestro centro de influencia, es decir pertenecer a un grupo de personas que ya conocemos.

Reacción, Comprensión

Es curioso la forma que tenemos de reaccionar dependiendo de a quién afecte.

Si por ejemplo, tenemos un día de esos en los que nada más levantarnos sabemos que va a ser duro, llegamos a la oficina y empiezan las cosas a torcerse. Cuando lleguemos a nuestro cenit de paciencia, seguramente estallaremos y paguemos nuestro propio cabreo con la persona a la que menos importancia demos.

Si los compañeros de al lado les tenemos en buena estima, permaneceremos en un estado de semicabreo, no queriendo alteralos, ya que nos importa su reacción. Pero si el ambiente que nos rodea no es precisamente acojedor, nuestro enfado crecerá exponencialmente hasta explotar, porque no nos importa como ésto influya en el ambiente general.

Si sabemos comprender nuestras reacciones, se podrán controlar y no dejar que nos afecten, y el ambiente en el que nos encontramos no será participe de esas reacciones, o el catalizador de éstas.

Quién y cómo

Hemos hablado de por qué nos "cae mal" gente a la que no conocemos de nada, de como nos relacionamos, y cómo reaccionamos dependiendo de con quien tratemos.

Personas evitables

Pero es inevitable llevarse mal con alguien en la oficina, pudiendo clasificarse en distintos niveles las personas non-gratas:
  1. Existen personas que son insoportables durante las 24 horas. Es algo con lo que nos tocara convivir, ya que esa persona no cambiará su forma de ser. Seguramente se siente agusto demostrando algo a los demás, pudiendo ser autoridad, conocimientos, vida social, ...

  2. Hay otro tipo de personas que demostrarán desprecio por todo o casi todo lo que intentemos hacer o explicar, además intentarán que otras personas se enteren de su opinión negativa sobre nosotros.

  3. Existen los típicos "pelotillas". Éstos pasarán de nosotros si les preguntamos o necesitamos su ayuda, por regla general se harán los locos y darán largas. Pero cuando necesiten nuestra ayuda vendrán en plan amiguete, como si no pasara nada.

  4. Por ultimo citaremos a las personas con las que seguramente nos llevemos peor de la oficina, aquellas que aparentemente se llevan con nosotros muy bien, como amiguetes, pero en realidad nos están criticando a nuestras espaldas, y no dudarán en darnos una puñalada trapera en cuanto tengan la ocasión.
Linea de actuación

La forma de relacionarnos en la oficina es todo un arte.

Dependiendo de nuestros objetivos, nos comportaremos de una forma o actuaremos de otra. Pero como todo arte, hay que tener experiencia para desarrollarlo, sólo actuando impulsivamente no conseguiremos nuestros objetivos, tenemos que trazar una linea de actuación en la que nos podamos mover de forma cómoda, y podamos desarrollar nuestras ideas, valores,...

A partir de esta linea podremos estar en disposición de cumplir todo lo que nos propongamos verdaderamente.

Conclusiones

Después de esta exposición de ideas, habría que llegar a conclusiones, pero no voy a caer en la tentación de dar un juicio, o pretender que comprendas el punto de vista del artículo, simplemente no le des más vueltas, todo lo que has pensado durante esta lectura es producto de tú imaginación. Esperando comentarios, me despido hasta otra ocasión

4 comentarios:

Manic dijo...

Estoy de acuerdo con que la forma de relacionarnos en la oficina es un arte. En muchas ocasiones pasamos más tiempo con el compañero de oficina que con nuestra familia, lo que hace que lleguemos a conocer perfectamente la psicología de nuestros compañeros, hasta el punto de conocer como van a reaccionar en muchas situaciones y por ello nos vemos obligados aunque no queramos, a modular nuestro comportamiento en cada momento.

Ethrus dijo...

Todo un reto lo que se plantea en este artículo. Sin duda un tema apasionante y merecedor de una reflexión. Estoy de acuerdo con lo que se indica en el mismo, pero creo que también hay factores que sin duda tienen mucha influencia en el comportamiento personal en el ámbito laboral. Entre ellos fundamentalmente dos, la cultura de las organizaciones y el clima laboral. Hay organizaciones tan cerradas, obsoletas, que al final se convierten en endogámicas, cada persona se crea su reducto de conocimiento, su fortaleza y derechos adquiridos. ¡Y encima se fomenta eso¡, cuando es un hecho que para crecer hay que cambiar y compartir conocimientos. Al final como se suele decir "somos lo que comemos" y si nos alimentamos en esta "cultura laboral", entonces ... ¿que esperamos?. El que esté libre de los prejuicios que tire la primera piedra

DREAMMER dijo...

Es inevitable. No se puede pretender caer bien a todo el mundo, de la misma manera que siempre habrá alguien a quien le caigas peor que una patada en los mismísimos.
Mi filsofía al respecto se reduce al "vive y deja vivir". Puede ser algo seca, pero la actitud de evitar cualquier contacto directo con la otra persona, a mi me funciona.
Eso si, de igual manera, y ahí te doy la razón, puestos a que alguien pague el pato de un mal día (con o sin merecimiento), que se lleve el berrinche el antipático.... ¿o no?

Vividor_1 dijo...

Me ha hecho reflexionar el artículo , y ya tenía ganas de estrenarme con algún comentario. Encuentro que en los años que llevo de profesión han sido muy poquitas las personas que me han generado ese sentimiento, pero las ha habido, es algo que todos hemos sentido alguna vez. Pero tengo la sensación que me volverá a pasar poquito, aunque pasará (soy visceral y me rebelo con fiereza ante injusticias), pero creo que es posible crear ciertos 'mecanismos de defensa'

Creo que tenemos que positivizar el sentimiento, y lo primero es entender que nunca sabremos el verdadero origen del comportamiento o actuación que te perturba de esa persona. La mayoría de los comportamientos que 'perturban' a otros en el trabajo pienso que son 'tapaderas' de incompetencias personales vs. profesionales. Normalmente esas personas 'sufren' más que tú.

1.- Si puedes, tarde o temprano, intenta no trabajar con esa persona (hay por ahí gente fantástica y divertida con la que trabajar..),
2.- Intenta ser comprensivo y no hablar mal de esa persona [1].

3.- Comportate tú con él/ella siempre 'desde la profesionalidad' y haz un esfuerzo por ver las habilidades que pueda tener y que tú no, humildemente (los mejores negocios se montan entre personas completamente diferentes!).

[1] He buscado una cita en un buen libro que tengo por aquí..:

"Si de veras llegásemos a comprender, ya no podríamos juzgar" André MALRAUX

Fuente: DIVIDENDOS PARA EL ALMA (Cómo ser un ejecutivo eficaz y mejor persona)

Mi primer saludo a todos!