07 enero 2008

¿Qué es Cultura?

Según la RAE, la palabra cultura, en la tercera de sus acepciones (que es la que me interesa), significa: "Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc."

¿Y esto qué significa?.
Pues muy fácil: que todos aquellos a los que nos gusta un cierto tipo de música, el cual lleva asociada una indumentaria característica, con un nivel de implantación a escala mundial presente en todos y cada uno de los continentes habitados, y con un –digámoslo así- estilo de vida muy determinado, también tenemos derecho a espacios, jornadas y eventos que hasta ahora, si no son de carácter privado, brillan por su ausencia.

Resulta que el mundo del hip-hop (rap, skate, graffiti, ...) tiene su espacio como movimiento cultural; por supuesto la ópera o la música clásica ni se discuten como opciones altamente culturales, o la zarzuela; de igual manera ocurre con el Jazz, e incluso el Pop; y hasta la cachamba maracarera del África Ecuatorial (por aquello de la música étnica que tan de moda está ahora) ... De todos ellos encuentras exposiciones, actuaciones libres, programas financiados, etc.

¿Por qué es tan difícil encontrar espacios, locales de ensayo, jornadas divulgativas, conciertos o festivales en el ámbito local, subvencionados y apoyados por los estamentos públicos -ya no autonómicos- siquiera municipales?

Ah, perdón... me he puesto a preguntar y aun no he mencionado a qué me estoy refiriendo...

Al ROCK, señores, al rock. Ese mundo que es capaz de llenar –a nivel privado, puesto que no hay otra vía, repito- estadios con 80.000 personas en un concierto; inundar un valle con medio millón de asistentes durante un festival veraniego; enriquecer a miles de empresas mediante la adquisición de millones de discos todos los años; ...
Yo les invito a que me digan que otro evento cultural consigue una gesta de semejante magnitud.

Cómo puede ser que un movimiento tan importante sea tan obviado. Si nos cogemos la agenda cultural (de un medio especializado, por supuesto, no esperes encontrarlo en la sección correspondiente de los periódicos), veremos que tenemos conciertos de importante envergadura casi todas las semanas del año... y que además se llenan!!!!. Lástima que lo que no tenemos son locales y escenarios decentes, acondicionados en tamaño y acústica para tales citas.... pero al fin y al cabo las tenemos.

Ahí arriba, por el norte de Europa, en esos países que están a años luz de nosotros, el Gobierno promociona y subvenciona la participación juvenil en bandas y conciertos, y hasta les facilita esa labor a través de escuelas de música y recintos de ensayo. En Escandinavia se entiende el rock y se disfruta del rock. Es un aspecto cultural más. Prefieren ver a sus jóvenes aprendiendo a tocar un instrumento y disfrutando en un local de ensayo que verlos en un parque fumando y bebiendo, sentados en un banco mirando a las moscas...

Aquí sin embargo, por seguir con las odiosas comparaciones, ¿cuándo se ven monstruosas giras de Bisbales y Amaralas (que es lo único que fomentamos)? ... en verano, en las fiestas patronales de los pueblos, de carácter gratuito pagadas por los ayuntamientos y en el campo de fútbol correspondiente.

Y les invito también a explicarme como es posible que, por poner un ejemplo, el mundo de la publicidad esté invadido por la música rock, con temas que la gente se acaba sabiendo al dedillo, pero de los que muy pocos sabrían decir el título y mucho menos el autor. Cuantos se escandalizarían al descubrir que esa musiquilla tan pegadiza y de tanta calidad que suena durante el anuncio de -y aquí puedes poner miles de ellos, especialmente coches-, es la misma que escucha el pelanas ese que vive en el 3º Derecha, el de las camisetas negras esas que dan miedo, que tiene los brazos llenos de tatuajes, un pendiente en la nariz y no se quita los cascos nunca...
¿A que no pueden explicármelo?... Claro, ya lo imaginaba.
Los publicistas, que de otra cosa no saben, pero de dinero sí, son conscientes de que hay música que engancha, que atrae la atención de manera especial, por su ritmo, melodía, ... “punch”, o gancho en español. Música con sentimiento. Y no lo dejan pasar.
Solo un breve repaso a la publicidad más rockera:

Renault Espace: "All Along The Watchtower" (Jimi Hendrix)

Citroen C3: "All Right Now" (Free)
ABC: "Knocking on Heaven´s Door" (Bob Dylan)
E-mocion Movistar: "The Game of Love" (Carlos Santana)
Sony Bravia: “She´s a rainbow” (The Rolling Stones)
Renault Seguridad: “I Was Made For Lovin´You” (KISS)
ONCE Supercupón del Verano: “The Final Cowntdown” (Europe)

Pero, aun así, ¿por qué esta música sigue siendo desconocida y catalogada de macarrada?.
Se debe a que en todos lados suenan los bisbales y las amaralas; se debe a que pones la televisión pública y te encuentras especiales de Miguel Bosé, de galas de los triunfitos y a Rafael en Nochebuena... Se debe a que tienes que enterarte, de rebote por supuesto, que esta noche, a eso de las dos y pico de la madrugada, ponen un concierto en la 2 de RTVE de Bob Dylan (en el mejor de los casos), o un especial sobre el blues. Horario ideal a todas luces para los que no trabajamos y nos dedicamos a la vida contemplativa –ndr: ¿captan la ironía, verdad?-.

Profundizando en la problemática, y a modo totalmente personal, he llegado a la conclusión de que, por un lado, la gente desecha por sistema todo lo que le asusta; y por otro, que se tiende a juzgar los libros por el color de sus tapas... Si juntas estos dos aspectos, te das cuenta enseguida de que, como el rock se asocia a esa estética tan agresiva del color negro, tachas, pendientes, tatuajes, etc... y eso da miedo a la “gente de bien”, enseguida se deduce que si el espectador es así de “chungo”, el espectáculo tampoco debe de ser algo bueno.
Volviendo a nuestro amigo del 3º Derecha: ya puede ser la persona más amable del mundo, un estudiante de sobresaliente, el que cede primero el asiento en el Metro a quien lo necesite, y el que de buena gana ayudaría a la ancianita del 5º Izquierda con las bolsas de la compra. Su estética hará que, muy probablemente, esa ancianita que comparte bloque con él, huya despavorida al encontrárselo en el portal sin dar ni siquiera tiempo a un cortés “buenos días”. Y no digamos ya lo que le espera si pretende encontrar trabajo y acude a una entrevista con tal indumentaria.

Apuesto a que todos conocéis o habéis oido hablar de Jerry Lee Lewis, de Chuck Berry, y por supuesto de Elvis Presley y The Beatles. Todos grandes músicos, con su trajecito y su corbata sobre el escenario, pioneros del rock... ¿hermanitas de la caridad?... No. Pendencieros y, en varias ocasiones, violentos alcohólicos y drogadictos, pero con una muy buena imagen. Y como ellos muchos otros.


A día de hoy, el entorno del rock es el que más festivales, conciertos y actos de carácter benéfico (vean el Hair n' Aid), caritativo y sin ánimo de lucro organiza al cabo del año. ¡¡¡¡ A nivel mundial !!!!. Pero seguimos siendo unos delincuentes y drogatas desarrapados... Y además cometemos el flagrante delito de denunciar injusticias sociales, criticar políticas corruptas, defender las libertades y hasta reivindicar los derechos básicos del ciudadano... Claramente somos agitadores peligrosos. Y nuestro instrumento de comunicación, el rock, algo a marginar y excluir de la sociedad bienpensante.

Así pues, almas rockeras del mundo, olvidaos de ese estilo de vida, cortaros el pelo, vestid camisa y zapatos, y hablad en vuestras letras de cosas como lo bonito que es el mundo, de lo injusto que es que no te dejen entrar en la discoteca con unas zapatillas de deporte, de que sois los más guays del instituto y de lo locas que volvéis a las chicas del barrio... Solo de este modo conseguiréis el reconocimiento masivo, lograréis que todas las madres os deseen como novio para sus hijas, sonaréis en todas las radios y saldréis en televisión en el programa de Ana Rosa; vuestras publicaciones de cabecera, aquellas en las que ahora ocuparéis todas las portadas, serán la Súper Pop y el Diez Minutos... las chicas (y algunos chicos también) se derretirán por vuestros huesos, y hasta haréis cameos en las series de televisión para adolescentes.

Eso si, el precio a pagar será que os convertiréis en unos Bon Jovi* cualquiera,... pero eso, ¿a quién le importa? ....


(*): Podría haber puesto Dover, pero es que estos siempre fueron lamentables...

1 comentario:

Berracus dijo...

Para que no te den miedo, con esos caretos que tienen todos los que les gusta el rock. Pero tranquilo, que dentro de poco los relamidos también les van a dar miedo a todos, con esos flequillazos tapándoles las caras, que parecen la niña esa de The Ring, la que salía de la tele arrastrándose, jeje. Por lo demás, la razón te asiste.